
Las dos de la madrugada del segundo día, acabamos de llegar al refugio del Urrielu. Ahora sí que podemos celebrar nuestra ascensión al Naranjo de Bulnes por la histórica vía del Pilar del Cantábrico, aunque la celebración dura poco. Estamos muertos de agotamiento hemos estado en actividad continuada desde las 5 de la madrugada, 21 horas escalando. El miedo entre cada gancheo con las precarias uñas metidas en ínfimos agujeritos labrados por el pasar del agua ya ha pasado, estamos en la cama y con el pilar bajo nuestro saco de dormir, increíble.
Todo empezó, con una pregunta a un amigo “Bigwolero” ¿Qué vía me aconsejas de escalada artificial aquí en España? A lo que el contesto sin dudar un segundo, el Pilar del Cantábrico y a lo que apuntó, la meca del artificial desplomado en España, con sus 500mts de vía y un grado de A2+/6b+, sin duda era un reto que estaba a nuestra justa medida. Pase noches enteras pensando en lo que me había dicho J. Vicente. Y lo tuve claro, esta vía la tengo que escalar, tan solo me faltaba el compañero de cuerda, que sin duda tendría que ser Rubén Martínez, un tío que no se queja por nada, seriamos el equipo perfecto. Rubén el pequeñito con 1’65mts es capaz de agarrarse de las presas mas ínfimas que os podáis imaginar y pelotas para salir en libre le sobran. Y yo un palo de 1’95mts. No me desenvuelvo mal en artificial y mis gatcheto brazos nos pueden valer como cañas para chapar los seguros más alejados. Rubén estaba de acuerdo nos, íbamos a intentar escalar el Naranjo de Bulnes.
Empezamos nuestro particular entrenamiento, unas cuantas noches en paredes de Valencia probando nuestra flamante hamaca de pared, juguete que a todo escalador le gustaría probar. Como siempre los primeros intentos de montarla fueron un verdadero desastre, los dos colgados de la reunión con un lió de cintas y tubos atravesados de aquí para allá, resultado, cenar pasadas las once de la noche. Pero como todo, con un poco de práctica e ilusión por fin podíamos dominar al monstruo de ocho brazos en que se había convertido la hamaca. La siguiente sesión de entrenamiento iba a ser con las uñas, cacharrito que todo el que lo ve se estremece tan solo de pensar que tiene que estar colgado a no se cuantos metros del suelo de este pequeño artilugio y que encima de tener la posibilidad de darte un vuelo en dirección al mismísimo infierno puedes acabar como un pirata con pata de palo y un parche en el ojo, por que la uña ha saltado sin avisarte hiendo a clavarse en tu ojo y en el vuelo tu pierna a golpeado no se donde. Dejando estos pensamientos a un lado acabamos las prácticas. Estábamos preparados.

Sábado 10 de Julio estamos en el parking, donde habíamos quedado a las diez de la mañana con el señor de las mulas, íbamos a portear el material con estas bestias y así nos ahorraríamos un viaje de los dos que tendríamos que haber hecho. El arriero que nos esperábamos resulto ser un tío con unas patas más grandes que las mismísimas mulas, corredor de la copa de España de carreras de montaña, seguir su ritmo fue un verdadero esfuerzo, en hora y media estábamos en el refugio cuando cuesta más de dos horas. Al llegar, la niebla cubría nuestro ansiado monolito de roca, cosa bastante habitual por estos lares. Nos pusimos a montar nuestro campamento a las puertas del refugio y a los pies del pico Urrieliu, y de repente se desvaneció la bruma que lo cubría todo y un monstruo de roca de más de 500 mts de paredes verticales se desplomó encima nuestro, parecía mentira que una cosa tan grande la tuviéramos encima y no la viéramos, entonces nos miramos a la cara como dos pasmarotes dejando entrever unas tenues sonrisas que delataban nuestro acongoje al pensar la empresa a la que habíamos venido a este lugar.
En el momento de la comida decidimos la estrategia a seguir para atacar el pilar, nuestro primer plan era meternos en la pared y de una tirada sin volver a tocar suelo terminar la vía costase lo que costase, pasando dos noches en pared y así disfrutar del ambiente de este paredón con toda tranquilidad, pero el parte meteorológico no decía esto, no disponíamos de tres días de buen tiempo. El tercer día, miércoles 14 entraba una borrasca que traería lluvias. Pensábamos descansar el domingo y atacar la pared el lunes 12. Y así fue como tuvimos que cambiar de estrategia, ya que sólo disponíamos de dos días, hoy mismo sábado por la tarde intentaríamos dejar equipados los dos primeros largos con cuerdas fijas y bajaríamos a dormir a la tienda. Y el domingo empezaríamos la vía ya para no bajarnos, tan solo pasando una noche en pared.
Así pues el mismo sábado por la tarde empezamos con los porteos que fueron dos por cabeza, nos teníamos que subir 15 litros de agua, comida para dos días y todo el material de escalada, dos juegos de friends, uno de empotradores, unas treinta cintas expres, muchos mosquetones, una cuerda estática de 70 mts y una dinámica de 70 mts, mas un cordino de 200 mts de 7 mm, la hamaca y el material de vivac, unos 50 o 60 kilos.
Casi sin darnos cuenta estábamos escalando el primer largo, que le toco a Rubén, resulto ser un largo todo lleno de buriles ya que es una roca que no permite poner muchos seguros flotantes, sus aperturistas decidieron llenar de espits estos primeros largos, el problema vino cuando alguno de estos espits roñosos puestos aquí en los años ochenta, había saltado o estaba roto por alguna caída de otro escalador, como no se llegaba de un seguro a otro y no podías meter nada, Rubén decidió probar los pasos en libre, cosa que solo los escaladores mas fuertes del país, como son Iker Pou o Yosune Bereziartu se han atrevido a probar, escalar esta vía en libre, realizando así su primera liberación, y fue cuando mi compañero le hecho valor y consiguió pasar estos movimientos en libre sin caerse, estos largos están graduados de 7c+ y 8 a+. Me tocaba a mi el segundo largo, un largo del mismo estilo muchos buriles oxidados y algunos rotos, en cuando llegue a uno de estos buriles rotos y no tenia mas remedio que intentarlo en libre, me puse a ello, pero tras dos movimientos no pude avanzar y pensando en la caída y el buril viejo y oxidado que me tenia que sujetar no me atreví y destrepe hasta el ultimo seguro. Hice varios intentos y lo mismo. Entonces Rubén se ofreció a intentarlo y lo consiguió una vez mas, escalar pasos en libre en un largo de 8 a+, para quitarse el sombrero, gracias y mil gracias Rubén por sacarme de esta. Llegamos a la segunda reunión y subimos todo el material dejándolo colgado abandonamos la reunión y nos bajamos a dormir a la tienda junto el refugio.
Al día siguiente con una tremenda motivación empezamos el ataque definitivo, no nos bajaríamos sin antes pisar la cima. Jumarear los dos largos del día anterior ya fue duro, a las cinco de la mañana y con los músculos acartonados por el frió, esto nos puso en alerta rápidamente. Seguimos largo a largo, sumergidos de lleno en el desplome de la Bermeja, una inmensa bóveda en la base de la pared oeste del Naranjo, donde los hermanos Pou abrieron la vía mas dura del mundo en pared, Orbayu 9 a+. Solo pensar esto ya te pone los pelos como escarpias y encima verte aquí colgado con este inmenso vació sobre tus pies es escalofriante. Llegamos a la reunión cinco donde tuvimos que montar el vivac ya casi de noche, el plan era dormir en la reunión 7 pero no llegamos. Por lo tanto al día siguiente nos tocaría correr mucho más. Absortos en el montaje de la hamaca nos perdimos un atardecer impresionante, solo por el rabito del ojo pudimos entrever el espectáculo que teníamos a nuestras espaldas, la puesta de sol, con un cielo despejado que bajo nuestros pies creaba un mar de nubes salpicado de islotes de roca, encendidos por el rojo del sol y en el que al fondo se adivina la inmensidad del océano Atlántico. Sin duda los aperturistas de la vía le habían dado un nombre muy acertado a su obra maestra.( Galvez- Sevi 1981).
A las cinco de la madrugada tocaba desmontar el vivac, una vez todo preparado, empezamos la operación que sin duda nos facilito el hacer cumbre en ese mismo día. El truquito seria descolgar la hamaca y el petate con el cordino de 200 mts que habíamos subido enganchando uno de sus cabos al petate y dejando el otro en el suelo. Esto nos obligaba a terminar la vía en esta jornada ya que abandonábamos el saco y todo lo demás. Nos quedaban por delante 10 largos, 4 de ellos en artificial casi totalmente sin equipar y los demás en libre, mucho mas fáciles pero totalmente desequipados y bastante expuestos a una mala caída, empalmando así con la vía Rabada-Navarro hasta la cima. La operación salio perfecta, el ver el petate suspendido en mitad del desplome nos hizo darnos cuenta donde estábamos, muy altos y sin posibilidad de escapar, cuando el petate toco suelo se quedo a mas de treinta metros de la base de la pared, cosa que delataba la caída libre que nos esperaba como algo fallara.
Llegaba el momento mas temido escalar los largos con poco o nada de equipamiento y apenas sin posibilidad de meter buenos seguros, tocaba sacar los ganchos pirata y toda la astucia posible. Pasamos un largo en travesía a base de puentes de roca, y que mas de uno toco cambiar por cordinos nuevos, justo entre un puente y otro decidí escalar en libre y en cuando llegue a un emplazamiento para otro puente de roca me puse manos a ello, para esta labor son necesarias las dos manos así que debes mantener el equilibrio sobre tus pies y con sumo cuidado enhebrar el cordino por los dos agujeros de la roca, atarlo y listo, ya tienes un seguro en el puedes colgar un camión, y de repente !tras! se rompió el pequeño apoyo de pie que me sujetaba. Por décimas de segundo me libre de una caída en péndulo, que resultan ser de las mas peligrosas y todo gracias a que acababa de mosquetonear mi daysi chaín (cinta probadora) al puente de roca, y todo quedo en un susto. Llego el siguiente largo, que le tocaba a Rubén, como siempre nos cambiamos el material y así empezaba una nueva lucha para el primero de cuerda, lucha contra la muralla de roca y tus mismos pensamientos, que te advierten que seas delicado en cada movimiento y que compruebes todas tus decisiones antes de llevarlas a cabo. En cuando llego a un trozo de muro liso y sin fisuras donde poner nuestros artilugios, se dio cuenta de que tocaba sacar las uñas, entonces le tocaba a Rubén pasar miedo, pero sus pensamientos esta vez fueron mas fuertes que el y no pudo intentar los gancheos, y muy amablemente me ofreció a mi esta tirada. Me tocaba devolverle el favor del segundo largo en donde no me atreví a escalar en libre. Y allí iba yo acojonado perdido, pero con la motivación a tope, no podíamos bajarnos, solo podíamos escapar por arriba. Puse el último seguro medio fiable, un microfriend. Y empecé a buscar los mini agujeritos en donde meter las uñas, conseguí hacer cuatro gancheos seguidos y os aseguro que esto te hace entrar en un estado de meditación que ni el mismísimo maestro Dalai Dama. Finalmente llegue a un tornillo empotrado a martillazos en un agujero, en donde metemos unas chapas recuperables, y esto me hizo respirar tranquilo, venia una tirada de chapas recuperables, entonces mientras colgaba de una de ellas me prepare las siguientes chapas para poder continuar mas rápido, puse una en cada mosquetón de la cinta expres y cuando estuve preparado chape el siguiente seguro, ancle mi estribo y me monte sobre el, subí un par de peldaños y me asegure al tornillo en corto, y sin darme cuenta estaba volando por los aires, durante la caída me dio tiempo a pensar que si saltaba la primera chapa recuperable que había puesto, debajo de ella no había nada, ya que venia de hacer los cuatro o cinco pasos de uñas, solo había un microfriend mal puesto y mas de 6 metros de distancia, así que si saltaba la chapa me esperaba un vuelo de unos 15 o 18 metros ¡ joderrrrr! , Pero finalmente me detuvo la caída este mísero tornillo oxidado y medio fuera de la pared. Cuando me detuve, vi lo que había ocurrido, la chapa de la que me colgué estaba unida al mosquetón de la cinta expres tan solo por un pequeño cordino de 2 mm viejo y roñoso, el cual no pudo sostener mi peso y se partió. Error, al montar la chapas en los mosquetones no me di cuenta de que esta estaba ya unida al mosquetón solo por el cordino, cosa que de normal no se suele hacer, Seguimos escalando en artificial algunos largos mas y llegamos a una estrecha chimenea que era la reunión 8, en donde por fin pisamos un poco de suelo firme, que aunque solo era una pequeña repisa, nos permitió recuperarnos un poco, teníamos dos opciones, seguir el trazado original por un ultimo largo de fisura totalmente limpia de seguros o bien escapar por la chimenea que era de tercer grado hasta empalmar con la Rabada-Navarro. Estábamos bastante cansados pero aun así decidimos tirar por lo difícil y terminar lo que habíamos venido hacer, escalar el Pilar de Cantábrico, y estábamos apunto de conseguirlo. Con algún pequeño susto, conseguí escalar este largo medio en libre medio en artifo y por fin llegamos a los largos más fáciles, y muertos de agotamiento montamos la ultima reunión, mientras andamos hasta la cima encordados mi compañero y yo, sentí una tremenda alegría en mi corazón, habíamos conseguido un sueño, y todo gracias a tener atado a mi misma cuerda a un estupendo y valiente compañero, recuerdo perfectamente el fuerte y prolongado abrazo que nos dimos en la cumbre del pico Urrielu.
“Sin sueños es imposible vivir”
